El viaje

Teraj, el padre de Abram (como se llamaba entonces) dejó la ciudad de "Ur de los Caldeos" y se instaló en Harán, en la zona norte de Mesopotamia. Los caldeos eran un pueblo que vivía al sur de Irán desde finales del segundo milenio a.C.

Cuando Abram tenía 75 años respondió a la llamada del Señor y dejó su patria, su pueblo y la casa de su padre y se dirigió hacia la tierra que Dios le había de mostrar. Abram se dirigió a Canaán, la Tierra Prometida, pero debido a una hambruna buscó refugio en Egipto.

"Tu envías el agua de los manantiales a los ríos que corren por las montañas. De ese agua beben los animales salvajes; con ella apagan su sed los asnos del monte. A la orilla de los ríos anidas las aves del cielo; ¡allí cantan, entre las ramas de los árboles! Tú eres quien riega los montes desde tu casa, allá en lo alto; con los torrentes del cielo satisfaces a ala tierra. Haces crecer a los pastos para los animales, y las plantas que el hombre cultiva para sacar su pan de la tierra, el pan que le da fuerzas, y el vino que alegra su vida y hace brillar su cara más que el aceite. Sacian su sed los árboles, los cedros del Líbano que el Señor plantó. En ellos anidan las aves más pequeñas, y en los pinos viven las cigüeñas. Los montes altos son para las cabras, y en las peñas se esconden los tejones

Salmos 104, 10-18

 

Jesús nace en Belén

Nuestro viaje termina en la pequeña aldea de Belén de Judá. En este lugar sucedió el acontecimiento que marca la historia hasta el punto de dividirla en dos.: a.C (antes de Cristo) y d.C. (después de Cristo).

Belén, 9 km al sur de Jerusalén, era la cuna de la familia del rey David y, conforme al profeta Miqueas, el lugar de nacimiento de uno "que desciende de una antigua familia" (Miqueas 5,2).

El evangelio de Lucas nos narra que María, la madre de Jesús, y su esposo José respondieron al decreto del emperador Augusto (31 a.C-14 d.C) recorriendo 120 km para empadronarse en Nazaret. 

"Y sucedió mientras estaban en Belén, que a María le llego el tiempo de dar a luz. Allí nació su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en el pesebre, porque no había alojamiento para ellos en el mesón" Lucas 2,6-7